Odisea a la terminal

Posted by Odin on July 26th, 2008 filed in Anécdotas

Ayer continuamos con la saga que empezó en este post, debí de haberlo escrito ayer mismo pero no tuve ganas me fue imposible, así que me disculpo con la persona involucrada por el día de retraso.

Mi amiga, que se identificará por el nombre código de “Fiore”, me pidió que fuera a dejarla a la terminal de buses, porque ella iba  a viajar a Honduras durante los próximos días. Como yo también tenía cosas que hacer por la mañana, decidimos hacer un solo viaje y aprovechar para hacer ambas cosas, esperando que no se fuera a repetir el incidente con el carro que sucedió el jueves.

Siendo un niño bueno y prudente, no me dormí temprano el día anterior y me desperté alegremente a las ocho de la mañana, la cara de dormido me duró por lo menos dos horas más. No tuvimos inconvenientes para llegar a nuestro primer objetivo, a excepción de un poco de inseguridad sobre la ruta adecuada, aunque si tuvimos serias dificultades para encontrar parqueo.

No nos tardamos demasiado en los trámites que tenía que llevar a cabo, y quedamos libres de toda responsabilidad alrededor de dos horas antes de la hora de salida del autobús. Aprovechando el tiempo libre, y que ya habíamos asegurado la ubicación de nuestro destino, fuimos a desayunar y perder algo de tiempo a un centro comercial cercano.

Incluso con eso, llegamos a  la “términal” con casi una hora de ventaja. Como no teníamos prisa, hicimos fila para preguntar en donde se abordaba el autobús. La fila era un poco larga, así que nos atendieron media hora después. La terminal no era ahí.

Se que Fiore leerá esto, así que espero que se sienta culpable mientras lo haga U_U. Hubo una confusión a la hora de leer la dirección el folleto informativo, y en lugar de llegar a la terminal llegamos una sucursal común y corriente. La terminal estaba en el centro de la ciudad, no demasiado lejos pero tampoco a la vuelta de la esquina, y teníamos media hora para llegar.

Llegamos al centro faltando unos quince minutos para las doce, pero todavía no teníamos idea de donde se encontraba la terminal. Nos metimos en una de las calles al azar y le preguntamos por el lugar a una señora que vendía en una esquina. Tuvimos suerte, y nos encontrabamos a solo dos cuadras de ahí, solo necesitabamos cruzar a la izquierda y seguir recto. Al final llegamos alrededor de las 11:52.

A excepción de la presión por tener que manejar rápido a mediodía por el centro de la ciudad, no fue tan horrible; pero se que Fiore si sufrió veinte minutos llenos de angustia y culpabilidad. Este post ha sido erigido para inmortalizar ese sentimiento, Enjoy!

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